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2012 Recomendación febrero
entrañable.
- adj. Íntimo, muy afectuoso.
RAE, 22ª edición
Ruskin, el gran crítico literario del siglo XIX, veía, en los libros, amigos con los que se podían sostener maravillosas conversaciones. Proust decía que los momentos que había vivido más plenamente habían tenido lugar durante las tardes solitarias de lectura de su infancia. Si compartís su manera de experimentar la lectura, seguramente os gustarán estos tres álbumes que hemos elegido, pues son queribles como los mejores amigos de la niñez.
El primero es El Señor conejo y el regalo perfecto. Sin duda es un maravilloso obsequio poder “conversar” con dos grandes de la literatura infantil del siglo XX, Charlotte Zolotow y Maurice Sendak. Publicado por primera vez en 1962, se mantuvo por décadas como un secreto bien guardado para el público hispanoparlante, pues sólo circuló en castellano en tiradas cortas en EEUU, sin dar el salto a España o América Latina. El cuento es sobre una niña que quiere encontrar el regalo perfecto para su madre. Ella sabe que a su madre le gustan los colores pero, ¿cómo regalárselos? Tal como en un cuento de hadas o en un sueño, es un conejo quien le sirve de ayudante de la búsqueda. El resultado es un delicado libro que juega con imágenes de sinestesia infantil, hace un guiño sutil a Alicia y se recrea en los colores a partir de una estructura narrativa repetitiva, sin que por ello se pierda el elemento sorpresa. Las ilustraciones, a semblanza de los impresionista, son ideales para un libro que explora el color. La candidez de la historia y belleza serena de las imágenes lo convierten en una grata compañía.
Pintores es un libro íntimo, hogareño y cálido que introduce al lector en esos intersticios de la cotidianidad por los que se cuelan momentos inesperados, especiales y felices. Jin y Chin juegan a pintarse el cuerpo con sus pinceles justo cuando su madre les prepara la tina. Entre la explosión de colores y el entusiasmo del juego, la imaginación de los niños va tomando posesión del espacio de la casa y convirtiéndola en otro lugar. Los hermanos hacen un viaje por el mar hasta llegar a una tierra en la que ellos, como bestias salvajes, se encuentran con animales amigables. ¿Os resulta familiar? Una vez allí, empieza la juerga fraternal y, al igual que en Donde viven los monstruos, la fiesta salvaje se despliega por páginas sin texto. El homenaje al libro de Sendak no acaba aquí. También está en la presencia sobrecogedora de la madre, sólo que no se trata de una presencia latente, como la del libro inspirador, sino bien patente; tanto, que hasta se suma a la fiesta salvaje de pinceladas. Como en el resto de los álbumes de Suzy Lee, el álbum está resuelto con una pasmosa economía de medios que convierte lo metaficcional en un simple juego.
Por último, recomendamos Un día diferente para el señor Amos que tiene como protagonista a Amos, un dulce anciano que trabaja de cuidador en el zoológico. Un día, habiendo enfermado, no puede ir a visitar a sus amigos y son ellos los que vienen a retornarle su afecto, cuidándole. Como muchos libros para niños sobre los animales de un zoológico, también trata de la amistad y tiene todos los elementos de un cuento para ir a dormir. Pero es la combinación sosegada, tierna e íntima de todos estos elementos y los colores pasteles de las ilustraciones, con su trazo suave y su calidad retro, lo que hacen que este libro sea prácticamente un sinónimo de la palabra entrañable.
Es un regalo conocer a estos tres amigos.





